Emprendimiento, emprendeduría e incluso entrepreneurship es un término que esta en alza, especialmente en los últimos tiempos donde la contratación brilla por su ausencia y todas nuestras esperanzas las tenemos puestas en los emprendedores.

Se trata de un concepto muy amplio y consecuentemente lleno de imprecisiones.

La palabra emprendimiento proviene del latín ; “in” y “prenderé” . Más tarde nuestros vecinos franceses acuñaron el concepto “entrepeneur” y con el tiempo los anglosajones difundieron “entrepreneurship” refiriéndose a las habilidades, comportamiento, competencias de los individuos, emprendedores, con un potencial de éxito en el ámbito del comercio y empresa.

El emprendimiento, como concepto, lo hizo popular el jefe de una expedición militar a finales del siglo XVI y mas adelante en el XVIII un contratista de obras públicas que actuaba como intermediario del gobierno .

Ya en el siglo XX,  la expresión se utilizó por los economistas “Fayol y Taylor” refiriéndose  a la acción dirigida por el empresario. En las últimas décadas de este siglo, el término se socializó y difundió mas ampliamente.

Schumpeter define el emprendedor como el individuo que pone en marcha las ideas de negocio, las hace exitosas, rentables y rompe los ciclos ajustados del mercado, por lo que es un agente destructor creativo. Schumpeter fue el primer economista que dirigió la atención hacia el emprendimiento, la innovación y el riesgo.

El emprendedor, como agente destructor creativo,  afronta un reto el reto de convertir su creatividad, ilusión y pasión en valor para sobrevivir en el tiempo.