Hay mucha gente que toma el camino del emprendimiento tras haber finalizado un contrato de trabajo en el que han visto muchos inconvenientes o que tampoco les aportaba todo lo que querían.

El emprendimiento ofrece algunas ventajas en ese aspecto. Temas de horarios, decisiones, ejecución, organización… Es cuestión de cada uno el decidir qué le motiva para emprender y cuáles son las ventajas y los inconvenientes que le ve.

Una de las capacidades que se le atribuye al emprendedor es la de ser un líder, característica que debería ser imprescindible para un jefe. Y precisamente, este es uno de los motivos que hacen a mucha gente decidirse por el emprendimiento, el poder ser jefe, pero sobre todo poder ser su propio jefe. No obstante, se pueden observar ciertas diferencias entre un jefe emprendedor y un jefe directivo de una empresa o similar.

VISIÓN  Y PROYECCIÓN DE CADA UNO

La principal diferencia está relacionada con la repercusión en las tomas de decisiones y la misión de cada uno. Una cuestión fundamentalmente de tiempo que se basa en plazos. Explicaremos más a continuación.

Mientras un directivo de una empresa cuenta con ciertas dotes de mando, al igual en muchos casos que un emprendedor. De todas formas, es cierto que por lo general, esos puestos de directivo tardan en conseguirse y no siempre dependen de las habilidades de uno mismo, sino de que otro las sepa reconocer.

Este camino, que puede requerir un largo plazo para su consecución, prevé una duración de ejecución del cargo menor de la que cabe esperar del trabajo de un emprendedor. Las funciones que dependen de un emprendedor se adquieren rápidamente (desde el mismo momento en que uno toma la decisión de emprender), pero su desempeño supone en cambio un periodo de tiempo mayor.

Después de esto, ¿qué tipo de puesto dirías que se corresponde al corto plazo y cuál al largo? Pues a pesar de lo que acabas de leer, como siempre, todo depende desde dónde se mire.

Por más que no se pueda confirmar lo larga que va a ser la vida de un proyecto, el objetivo de un emprendedor es que su proyecto perdure en el tiempo todo lo que sea posible. Por su parte, un directivo ocupará su puesto durante un tiempo determinado, y en la mayoría de los casos, el tiempo de permanencia ni siquiera dependerá de él.

Podríamos decir que incluso inconscientemente, la toma de decisiones que dependen tanto de un directivo como de un emprendedor acaban viéndose condicionadas por ese tipo de cargo que está desempeñando cada uno.

Así, el emprendedor tomará decisiones que influyan en el desarrollo de la empresa a largo plazo pensando siempre en el bien del proyecto y en su perduración, mientras que el directivo tendrá más en cuenta las acciones que puedan desarrollarse a corto plazo, de tal forma que le de tiempo a realizar un análisis de la ejecución y ver así los resultados de sus decisiones. 

Sea como sea, a corto o largo plazo, lo importante es que las cosas vayan avanzando. Buen ejemplo de ello son los programas de aceleración u otras metodologías de apoyo al emprendimiento, que pueden darte un impulso en un corto plazo, pero siempre con vistas a que tu proyecto perdure y saque beneficios a más largo término.